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Así se comienza el verano – Capítulo 4

ACV2Nos miramos en todo momento mientras jugamos, el partido está empatado.  De pronto él da un salto y noto que su pantalón de baño se le baja casi dejando ver su tesoro y siento un horrible golpe en el rostro.  – ¡Linda! – dicen todos a la vez.  Me arde la cara del pelotazo que acabo de recibir.  Y en un abrir y cerrar de ojos Mark está a mi lado verificando mi rostro.  – Traigan hielo – les dice a no sé quien ya que estoy atontada por el golpe.  – Mire para arriba que está sangrando por la naríz – dice dándome su camisa para que me tape la naríz, me levanta en sus brazos y salímos de la piscina.  – Llevala a su habitación ya les llevo el hielo – dice Pam, noto en su voz que está preocupada.  – Calmense todos estoy bien – digo tratando de reírme pero me duele.  – ¿La llevo a la habitación? – pregunta Mark.  – Me encantaría – respondo cerca de su oído.  – Está en mis brazos y puedo hacerle lo que quiera, como besarla – dice en mi oído, su respiración cerca de mí me hace suspirar profundamente.

Cuidadosamente me pone en mi cama, solo estámos él y yo.  – Quería estar aquí con usted pero no de esta manera – digo riendo haciéndolo reír y siento que me sale más sangre por la naríz.  – Le debo una camiseta – digo tapando el sangrado.  – Aquí esta el hielo y el botiquín de primeros auxilios – dice Pam agitada.  – Tranquila, ve con Alan ya estoy bien – le digo tirando mi cabeza para atrás.  – Ahora me toca a mí cuidar de usted – dice Mark poniendome el hielo cuidadosamente en mi rostro.  – ¿De usted?  Que educado eres – dice Pam haciéndonos reír y se sale otro poco de sangre.  – Sh…Sh ya no se ría quédese tranquila – él dice poniendo la camisa nuevamente debajo de mi naríz.  – Bueno me voy me avisan cualquier cosa – ella dice y se marcha.

– Facsinante la vista de esta habitación – dice mirando hacia afuera.  – Mi habitación es dónde recargo mis baterías tenia que tener la mejor vista de toda la casa – comento.  – Pero si la mejor vista la tengo enfrente de mí – dice mirándome.  – Tu mirada me pone muy mal – digo quitando el hielo de mi rostro.  – Eh…eh… – dice volviendo a poner el hielo.  – Ya me estas “tuteando” eso me gusta – dice sonriendo.  – Creo que ya es tiempo – respondo cerrando mis ojos tirando mi cabeza otra vez hacia atrás.  – Y yo creo que ya es tiempo para cumplir tu deseo – responde.  – ¿Cuál de todos? – pregunto y siento su aliento cerca de mí, dejo mis ojos cerrados cuando de pronto sus labios hacen contacto con los míos.  Me besa con delicadeza, sus labios son suaves y carnosos que delicia.  – Wow no quiero que pares – digo agitada cuando deja de besarme.  – Tengo mucho más para tí – dice volviéndose a acercar pero Pam interrumpe.  – Linda acabamos de escuchar que hay aviso de tormenta y parece que viene fuerte, voy a despachar a todos ya regreso – me avisa.  – Se nos dañó la fiesta – comento.  – Después hacemos otra – dice ella felíz.  – Está bien – disculpame con todos por favor – le pido, ella asienta y sale del habitación.  – Mmm…tan rico que estabamos ahora te tienes que ir – digo jugando con su mano.  – ¿Quieres que me quede haciéndote compañía? yo no le tengo que rendir cuentas a nadie – comenta haciéndome sonreír.  – Siempre y cuando hagas todo lo que yo te diga – respondo en tono juguetón.  – Perfecto… pero primero tengo que revisar que todo esté bien abajo con los jetskis y todo lo demás – responde sorprendiéndome.  – Wow…no solo quieres esto – digo señalando mi cuerpo – Pero te preocupas por mis cosas también – comento.  – Hombre maduro que sabe lo que quiere – responde guiñando un ojo y se marcha.  ¿Y a éste que mosco le picó?si lo único que yo quiero es pasar un buen rato con él pienso. Y ya que él se está encargando de todo y Pam se despidió de mí para irse con su Alan, aprovecho y me ducho.

Al salir del baño el cielo está oscuro y se escuchan truenos.  Tapo mi cuerpo con una bata y me asomo al ventanal.  Lo observo mientras guarda las sillas del patio y empieza a llover torrencialmente.  Salgo de la habitación corriendo para ayudarle.  – No te preocupes ya casi termino – dice al escuchar la puerta mirando hacia abajo.  – Hay que avanzar – digo ayudandolo a mover la mesa y entramos corriendo a la casa.  – ¡Oh wow! – escucho que dice y cuando lo miro está pasmado mirándome de arriba a abajo porque la bata esta empapada pegada a mi piel marcando todo detalle de mi cuerpo además de que a simple vista se vé que tengo frío.  – Estamos empapando el suelo, ven – digo avanzando al cuarto de lavar la ropa.  Me quito la bata y la hecho en la lavadora, él me mira sorprendido al ver mis desnudez.  – ¿Necesitas privacidad para quitarte el pantalón?  Si quieres quédate con la ropa interior – sugiero. – No… eh… es que… – titubea.  – Estas mojando el suelo, ten tápate con la toalla – digo riendo y salgo para que no se avergüenze.

Cuando voy por medio pasillo escucho la puerta que se abre.  – Linda espera – dice y al voltear está también desnudo.  ¡Wow…wow…wow que hombre! – Todo esto pasó muy rápido y honestamente me sorprendiste – dice acercándose.  – Me deslumbraste con la silueta de tu cuerpo bajo la bata pero me enloqueciste con tu desnudez -.  Está cerca de mí y su mano toca mi cintura, está hirviendo y su respiración delata que es por deseo…

Continuará…

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Así se comienza el verano – Capítulo 3

ACVSe me eriza toda la piel  desde la punta de los dedos de los pies hasta el cabello.  Me volteo y lo miro sonriendo.  – ¿Me buscabas? – pregunta.  – Sí, tenemos que terminar la historia  que comenzó desde que se golpeó por mi culpa – respondo.  -¿Y cómo quiere que termine? – pregunta sonriendo.  – ¿Sabe qué?  Mejor vamos a comenzar otra vez, porque  ni siquiera nos hemos presentado formalmente y usted me intriga bastante…mucho gusto mi nombre es Linda – digo estrechándole mi mano.  – Un placer Linda, mi nombre es Mark y también me intriga muchísimo – responde.  – Bueno entonces comamos algo y conversemos civilizadamente sin indirectas – digo riendo.  – Me parece perfecto – responde.  Nos servimos y nos vamos al dock a disfrutar de las hamburguesas “home made” que hace Pam.

– ¿Qué le parece la fiesta? – pregunto.  – Muy chévere…¿y todos son sus amistades? – cuestiona.  – Algunas amistades cercanas, otras que he conocido aquí en el lago.  Así que ya sabe, está invitado a mis fiestas de ahora en adelante – respondo.  – ¿Y a todos los intimida como lo hizo conmigo? – pregunta.  – Pues fíjese que no, pero como le dije, usted me intriga.  Soy una mujer madura, no le tengo que rendir cuentas a nadie y me gusta hacer lo que yo quiera, como dijimos que ibamos a hablar sin indirectas le voy a decir que usted… – digo y me quedo pensativa.  – Usted es muy agradable a la vista – termino la oración haciendolo reír.  – Muchas gracias, usted es muy atractiva pero eso ya usted lo sabe por la forma en cómo actua, y déjeme decirle que esa cualidad enloquece a los hombre…bueno al menos a mí- dice guiñando un ojo. – Jum… – digo y nos quedamos mirándonos otra vez devorándonos con la mirada.  – Entonces como usted hace lo que quiera, ¿qué quiere hacer ahora? – pregunta.  Su teléfono suena interrumpiéndonos.  – Sí – responde.  – La lancha no prende y terminé en una fiesta increíble del otro lado del “sand bar”, estan invitados…¿pero está bien?…no se preocupen, me dejan saber cualquier cosa, de todas maneras yo te llamo más tarde para ver como sigue – dice un tanto preocupado y termina la llamada.  – ¿Todo bien? – pregunto.  – Un amigo se fracturó un brazo tratando de esquiar, así que me tendré que quedar aquí con usted – dice sonriendo.  – Si quiere lo llevo hasta donde está su auto y busca la lancha mas tarde o mañana? – le ofrezco.  – ¿Entonces ya no quiere terminar la historia?  ¿O quiere que el final se quede para una secuela? – pregunta haciéndome reír.  – Le decía porque lo noté preocupado con la llamada – respondo entre risa.  – Mi amigo va a estar bien, ya estamos acostumbrados.  Él es ese amigo que siempre tiene la nube negra encima y todo lo malo le ocurre a él, como en las caricaturas – dice negando con la cabeza.  – Así mismo es mi amiga Sonia, pero ella afronta todo con mucha jocosidad, no sé como a una persona como ella siempre le pasa algo, pero son sucesos gracioso, afortunadamente no han sido accidentes trágicos – digo y en ese instante escuchamos un ruido.  – ¡Sonia! ¿estas bien? – pregunto y ambos nos levantamos rápidamente.  – Sí – responde riéndose mientras la ayudamos a levantarse, se le ha quedado el tacón enredado entre las maderas del dock.  – Pero Sonia, a tí nada más se te ocurre ponerte tacones – digo riendo.  – ¿Y perder el glamour? – dice haciéndonos reír.  – Lo acabas de perder con tremenda caída – digo aún riendo.  – Sí pero mira a este machazo que me acaba de ayudar – dice mirando a Mark.  – Gracias por el cumplido – el dice sonriendo.  – Los dejo, se ve que estaban entretenidos – dice haciendo una mueca, se arregla el vestido y sigue su camino.

¡Este hombre está tan comible! pienso mientras lo observo que se está todavía riendo.  – Bailemos – digo tomándolo de la mano y nos vamos otra vez al área de la piscina.  La música está increíble y comenzamos el juego de la seducción nuevamente.  Nuestros cuerpos se rozan, nos tocamos, nos miramos.  Me le acerco y respiro cerca de su cuello, él también hace lo mismo conmigo.  Me tiene loca, él lo sabe y me encanta.  – Linda necesitamos más sangria – escucho que Pam dice a lo lejos.  – Justo a tiempo, esto estaba muy fuerte – digo haciendolo reír.  – ¿Vienes? – pregunto.  – Por supuesto – responde y nos vamos a la cocina.  Saco todos los ingredientes y cuando los estoy poniendo enncima del mesón él se pega detrás de mí.  ¡Wow que delicia y con las ganas que le tengo! Giro un poco mi cabeza buscando esos labios que me estan tentando y cuando estamos a punto de besarnos escuchamos que alguien se acerca haciendo que él se separe y nos miramos con complicidad.  – Mmm… – murmuro guiñandole el ojo.  – Vamos a jugar volley otra vez, mujeres contra hombres y nos hacen falta uno para cada equipo, nadie quiere jugar – dice John al entrar.  – Sí déjame terminar con la sangría – respondo.  – Okay, ven conmigo Mark que estamos planeando nuestra estrategia – dice haciéndonos reír, me mira como pidiendome permiso.  – Salgo en un minuto – digo asintiendo con la cabeza, me guiña el ojo y se marcha.  Doy un gran respiro, mi corazón va a mil por hora, calmo mis hormonas y termino con lo que estoy haciendo.

– Me encantó lo que pasó en la cocina, pero me quedé con deseos de esos labios.  Así que prepárese que lo desconcentraré durante todo el juego – le digo al oído cuando entro a la piscina.  – Estoy más que listo , yo también soy un hombre maduro y se lo que quiero y lo que usted quiere – responde de forma sensual dejándome aún más deseosa…

Continuará…

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Así se comienza el verano – Capítulo 2

Comienza verano2– ¡Argh! Ya no sé que más hacer – dice con coraje.  – Voy a llamar a unas amistades, no están muy lejos de aquí – comenta.  – Tengo un mejor plan…lo invito a usted y a sus amistades a mi fiesta, se toman unas cerveza, comen algo, bailan, disfrutan y luego les ayudamos a arreglar el problema, qué le parece? – propongo para que no se vaya.  De repente se escucha la música sonar, haciendo que ambos volteemos la mirada hacia el área de la piscina.  – ¿Se anima o me tiene miedo? – pregunto levantando las cejas.  Él sonríe de medio lado – Linda, la que va a tener miedo es usted – responde en tono juguetón.  – Bueno entonces quédese para que me aterrorize – respondo con el mismo tono.  – Muy bien… – responde y se sube a la lancha, lo observo cómo se pone su camiseta y toma su celular.  Luego sale y se acerca – No creo que sea tan valiente – dice en mi oído haciéndome reír.  – Ya veremos…me tengo que duchar… – digo dándole la espalda y doy varios pasos.  – ¿Viene? – pregunto.  Él abre sus ojos y comienza a caminar detrás de mi.

– ¡Linda te perdiste! – exclama Pam al verme.  – Atiende a los invitados que me voy a duchar, ya regreso – digo sonriendo.  – ¡Ah! y por favor, ¿le puedes ofrecer algo de tomar a Mark? – le pido, al mirarlo se me queda mirando confundido.  – Claro, ¿qué deseas tomar? – ella le pregunta, lo miro le guiño el ojo y sigo mi camino hacia mi habitación.  Estoy muy emocionada, con éste galán me la voy a pasar increíble pienso mientras me preparo y cuando estoy lista salgo de prisa porque ya los invitados han llegado.  Mientras saludo a todos noto que Mark me sigue con la mirada desde el área donde está la barra y yo pues camino de forma coqueta para que el disfrute más de lo que está mirando.

– ¿Llamó a sus amistades? – le pregunto cuando voy dónde él.  – Sí pero no me contestaron – dice mirando su teléfono.  – ¿Se queda o necesita que alguien le ayude a arreglar su lancha? – le pregunto.  – Qué…¿le dio miedo al ver que la miraba? – pregunta el muy sinvergüenza haciendome reír.  – El que tuvo miedo fue usted que no me siguió a la ducha – respondo dejándolo con la boca abierta y me alejo porque mi amiga Sonia acaba de llegar y la voy a saludar.   – ¿Y ese ejemplar con quién hablabas quién es? – me pregunta mirándolo de arriba a abajo.  – Mark, un amigo – respondo volteando para mirarlo y como me mira le guiño el ojo.  – Uff amiga, está como quiere – dice haciéndome reír.  – Lo sé – respondo a su comentario mordiendo mi labio mirándolo de arriba a abajo, él lo nota y sonríe de forma sensual.  – Uy amiga esa sonrisita que te dió… ve con él yo sé dónde está todo, no te preocupes por nosotros – dice riendo.  ¡Así que regreso a la caza!

– ¿Qué desea de tomar? le pregunto yendo del otro lado de la barra.  – Sorpréndame – responde.  – Muy bien… – digo sacándo la ginebra para hacerle un Tom Collins.  Él me observa mientras lo preparo.  – Nos quedamos hablando de algo muy importante… – comienza a decir cuando le sirvo la bebida pero mi amigo John se acerca interrumpiéndolo.   – ¿Verdad que es la major bartender del mundo? – le pregunta, él responde asintiendo la cabeza mientras prueba la bebida.  – ¡Linda ven vamos a jugar volley en la piscina! – me llama Pam, así que me disculpo con ellos, me quito el vestido que llevo puesto y me voy con el grupo a jugar.

Mientras jugamos lo observo, no puedo dejar de mirarlo.  La chicas se dan cuenta que estoy embobada con él y se comienzan a burlar de mí, así que me concentro en el juego.  Al terminar miro en dirección a la barra pero ya no está.  Disimuladamente miro para todos lados pero ya no lo veo.  Tal vez se fue con John a su lancha pienso cuando de repente escucho a John – ¡Aquí voy! – y ¡splash! cae en el agua mojando a todos lo que estan alrededor.  ¿Se habrá ido? me pregunto y salgo de la piscina.  Para que nadie se de cuenta que lo estoy buscando, me acerco a los invitados para preguntar si todo está bien o si necesitan algo, pero no lo veo por ningún lado.  La curiosidad me gana y decido ir para el dock cuando de pronto alguien se me acerca por detrás y me aguanta por la cintura.  – No la acompañé a ducharse porque a usted le dió miedo y le pidió a su amiga que me atendiera…

Continuará…

 

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Así se comienza el verano

image2Hoy es mi fiesta para darle la bienvenida al verano como la hago todos los años.  Tengo una casa en el  lago y es la temporada que más disfruto.  Me encanta el sol, el agua y que mis amistades vengan a pasarla bien en mi casa.  No solo es frente al lago, pero tambien tengo piscina.  – Todo está arreglado afuera Linda me voy a duchar y a prepararme, este año la fiesta estará mucho mejor porque Alan va a venir – dice mi amiga Pam con mucha emoción.  Alan es un empleado nuevo en la compañía donde trabajamos y a ella le encantó desde el primer día que lo vio.  – De hoy no pasa, con el bikini que me compré va a terminar en mi cama – continúa mientras sube las escaleras.  – Pam, estás loca – respondo riendo y salgo para poner una jarra de sangría en el refrigerador del patio.

De repente escucho que alguien tiene problemas con su lancha, así que bajo hasta el dock donde tengo los jetskis.  – ¿Necesita ayuda? – pregunto casi gritando pero al parecer no me escucha ya que está agachado trabajando en el motor, así que me subo al jetski y llego hasta la lancha.  – Hola – digo cuando me acerco haciendo que la persona se levante rápidamente golpeándose la cabeza.  – Ay disculpe, no le quise asustar – cuando se voltea siento que mis ojos se quieren salir.  ¡El náufrago está buenísimo! – No se preocupe, fui un tonto al levanterme sin mirar – responde tocando donde se golpeó y me doy cuenta que está sangrando.  – ¡Santo cielos se cortó la frente! – digo con preocupación.  – No es nada, es pequeño – dice encogiéndome de hombros.   – Esa es mi casa, lo llevo hasta el dock y así puede trabajar mejor en el motor y también a limpiarse la herida –  ofrezco.  – No quiero causarle ningún problema, no se preocupe – dice.  – No es ninguna molestia, tenga amarrela – insisto lanzándole una cuerda.  Mientras él la amarra a la lancha, yo la aseguro del jetski y nos vamos.  La distancia no es mucha pero voy despacio y con cuidado, al mirar hacia atrás para ver que todo esté bien, noto que el chico no está bien.  Así que acelero un poco para llegar más rápido.

Cuando amarramos la lancha y el jetski al dock le ayudo a bajarse.  – Vamos adentro no se ve bien – le digo.  Él no responde solo continúa caminando aguantando su cabeza. – Siéntese aquí ya regreso – digo y corro a buscar el botiquín de primeros auxilios.  – No cierre los ojos, no se duerma – digo cuando regreso .  Comienzo a darle palmaditas en su rostro y él comienza a reírse.  – No me estoy durmiendo, me ha caído sangre en los ojos – dice avergonzándome.  – Oh por Dios disculpe.  Pensará que soy una loca, déje limpiarle y ponerle una curita, o prefiere hacerlo usted – pregunto.  – No ha sido mi intención hacerla sentir mal, puede continuar – dice sonriendo.  Mientras lo limpio y tiene los ojos cerrados aprovecho y admiro lo guapo que es.  Está sin camisa y tiene un cuerpo espectácular.  – Wow! – dice al abrir sus ojos y encontrarse con mi mirada.  – ¿Le hice daño? – pregunto preocupada, no sé si por estar admirándolo lo he lastimado.  – Para nada, es que usted es muy… – está diciendo cuando Pam lo interrumpe.  – Linda, cómo me queda este bikini? – pregunta bajando las escaleras.  Le queda increíble, ella tiene un cuerpo de mujer latina divino.  – ¿Y ya comezaron a llegar los invitados? – dice ella al verlo.  Y sin dejarme responder me vuelve a preguntar mi opinión del bikini.  – Te queda increíble como siempre – respondo sonriendo.  – ¿Y tú que opinas? – pregunta mirando al náufrago. – Le queda muy bien señorita – responde.  – ¿Señorita?  ¡Que educado! Llámame Pam – dice estrechando su mano.  – Mark mucho gusto – se presenta.  – Bienvenido Mark, ya regreso – dice sonriendo y se marcha.  – Su nombre le va muy bien Linda – dice con sonrisa seductora.  Yo respondo a su comentario desnudándolo con la mirada, soy una chica muy expresiva, dejo entender lo que siento y lo que quiero sin decir una palabra.  Él me mira de la misma manera, nuestras miradas se cruzan en un juego de seducción hasta que el timbre de la puerta nos interrumpe.  Escuchamos que Pam viene corriendo…”Plam, plam,plam” se escuchan las zapatillas bajando por la escaleras.  – Yo abro es Alan – dice ella con emoción haciéndonos reír.

Como ya se siente mejor regresamos a su lancha y lo ayudo hasta que puede arreglarla.  También aprovecho para alimentar la vista viéndolo trabajar.  – Bueno muchas gracias por toda su ayuda – me agradece guiñando un ojo.  ¡Es que me lo quiero devorar! pienso. En ese momento el motor se apaga nuevamente…

Continuará…

 

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Tipazo – Capítulo Final

bedroomMadre mía qué hago pienso mirando esos ojos hechizante.  De pronto viene un grupo de adolescentes así que se separa de mí, toma mi mano y seguimos caminando.  Mi corazón va a salir expulsado por mi boca, y él de lo más tranquilo hablándome de no sé qué.  No le presto atención, solo pienso en esa pregunta que me hizo y lo cerca que estuvo de besarme.  Cuando me doy cuenta ya estamos debajo del árbol donde está estacionado mi auto.  – Bueno Amanda, muchas gracias por la velada.  Ya es tarde y mañana trabajas – dice alarmándome.  – ¿Ya es tarde? – pregunto haciéndolo sonreír.  – Pero si no te he contestado la pregunta – digo nerviosa.  Él sonríe muy sensual y me agarra por la cintura para pegarme a su cuerpo.  – ¿Entonces…cuál es tu respuesta? – pregunta mirándome intensamente volviendome loca.  Me acerco a su rostro y rozo mis labios con los de él – Sí, quiero jugar contigo – respondo y lo beso.  ¡Y cómo besa!  Wow lo siento por todo mi cuerpo.  No puedo despegarme de su boca, me lo quiero es tragar completo.  Jadeo y es esa la señal que me detiene.  Cuando abro mis ojos me encuentro con su hermosos ojos derritiéndome y dándome deseos de más.  – Me estoy quedando en un hotel muy cerca de aquí, ¿quieres venir? – pregunta.  – ¿Hotel? – pregunto haciéndolo reír.  – Sí te comenté que estoy aquí por negocios solamente – dice acariciando mi mejilla.  – ¡Oh cierto! – miento, supongo que eso era lo que me estaba diciendo después de haberme hecho la pregunta que me dejo en el espacio.  ¿Qué hago? me pregunto, quiero ir pero a la vez no me atrevo.  – Está bien, interpreto tu silencio – dice sonriendo y se separa de mí.  – Sí, sí voy contigo al hotel – respondo agitada de los nervios.  – Perfecto, ¿vas en tu auto o vamos en el mío? – pregunta volviéndose a acercar.  – Voy en el mío, no quiero que se siga llenando de hojas – respondo sin pensar.  – Okay pequeña, entonces sígueme – dice llevándome hasta la puerta de mi auto, la abre para que entre, se agacha y me vuleve a besar una vez estoy sentada.  – Tengo que detenerme en la gasolinera primero, ¿está bien? – pregunta.  – Sí, no hay problema, que no te vaya a pasar lo que me pasó a mi esta mañana – respondo haciendolo reír.  Me besa, cierra la  puerta y se marcha.

Llegamos a la gasolinera, lo observo cuando se baja de su auto y camina hacia dónde estoy.  – ¿Deseas algo? – pregunta.  – Estoy bien gracias – respondo.  – Okay regreso enseguida – dice y se marcha para entrar a la tienda.  Mientras espero pienso en su delicioso beso, mi corazón vuelve a latir rápidamente.  Sale de la tienda con una bolsa pequeña, me guiña un ojo y se sube a su auto.  Mientras lo sigo vienen muchas ideas a mi cabeza, si es un loco psicópata, un enfermo, o si tiene manias extrañas.  Y sin darme cuenta ya estamos en el estacionamiento del hotel.  Cuando nos bajamos de nuestros autos, me toma de la mano y caminamos hacia el hotel.  – ¿Todo bien? – pregunta, es evidente que estoy muy nerviosa.  – Ansiosa – respondo mirando los números del elevador mientras subimos.  – No pasará nada que no quieras que pase pequeña – dice y besa mi mejilla cuando abre el elevador.

Una vez en la habitación me siento en una silla que está en la esquina mientras él guarda la bolsa en la mesa que está del lado de la cama y se sienta.  Esos ojos azules me tienen mal, muy mal.  Me levanto y camino lentamente para acercarme a él.  Me toma de la cintura y me pega a él. Me provoca enredar mis manos en su cabello, él levanta la vista y besa mi abdomen por encima de mi vestido.  – ¿Cómo sabes que esto que estoy haciendo es diferente para mí? – pregunto.  -Pequeña, eres una mujer transparente, desde el día que te vi con tus puntitos de maquillaje, supe lo sincera y genuina que eres – responde sonriendo.  – ¡Madre mía que verguenza! Ni me lo recuerdes – digo poniendo los ojos en blanco.  – Desde ese momento me encantas – dice mirándome profundamente.  Lo miro y pienso, este gigolo tiene que hacer lo mismo con todas, pero no me importa a éste bombón me lo saboreo yo, él se va a ir y esta oportunidad no la puedo dejar ir.  – Bueno…entonces ¿qué esperas para tenerme? – le digo mordiendo mi labio.  – Estaba esperando a que me dieras luz verde – responde.  Sus manos buscan mis piernas y me las acaricia, están frías y la siento un poco temblorosas.  ¿El Tipazo está nervioso? me pregunto a mi misma poniéndome más ansiosa.  Me siento a horcajadas en sus piernas y nos besamos muy intensamente, él me quita mi vestido, yo su camisa.  Estamos semi desnudos en la cama, éste hombre me hace vibrar pero siento que no se atreve a hacerme más nada, así que me levanto de sus piernas y mirándolo fijamente a sus ojos me desnudo.  Él me mira de arriba a abajo, se levanta y me besa mucho más intensamente y me acuesta en la cama.  Lo observo cuando se desnuda y al voltearse para sacar lo que puso en la gaveta de la mesa veo un enorme tatuaje en su espalda.  Se le vé tan sexy que mis ansias por estar con él aumentan.  Sube a la cama y besa todo mi cuerpo.  Sus suaves labios y su barba crean sensaciones mixtas por toda mi piel, mi cuerpo está muy sensible. Se pone su protección y tenemos la intimidad más íncreíbe que jamás haya tenido.

Mientras me visto él me observa con sus hermosos ojos azules.  Lo miro y no creo que me acabo de acostar con un hombre como él.  – Quiero verte mañana temprano, ya que me regreso en la tarde – dice.  – No creo que sea adecuado Alexander.  Muchas gracias, me dejaste muy satisfecha – digo acercándome y lo beso. – Muy bien pequeña, cómo tu digas. Déjame acompañarte hasta el auto – dice tomando su pantalón del suelo.  – No es necesario, solo te pido que nos demos un último beso porque me encanta cómo besas y quiero quedarme con tu sabor en mi boca – digo.  ¿Y estas palabras salieron de mi boca? pienso sorprendida.  – Perfecto – responde de forma sensual, mete sus manos por mi cabelloy me besa.  – Yum… – digo saboreándome después de un largo beso  – Adiós guapo – digo sonriendo le beso la mejilla y me marcho.

Luego de esa maravillosa noche soy una mujer nueva.  Su recuerdo ha quedado como una fantasía hecha realidad.  A veces me arrepiento de no haberle pedido su teléfono, pero al fin y al cabo, el Tipazo fue lo que quise que fuera, un delicioso jueguito de una noche.

 

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Tipazo – Capítulo IV

A5

– ¿Mandi, ese era el Tipazo? – pregunta Sara abriéndome la puerta.  – ¡Sí! – respondo con emoción.  – Me tienes que contar cómo rayos fue que llegaste aquí con él.  Pero ya sabes quién te está buscando – dice poniendo los ojos en blanco.  Y cómo todos los días el jefe me está esperando con su interminable lista de asuntos que tengo que atender por él. Pero cómo comenzé el día con mucha adrenalina, cumplo con todo con muy buen humor.

Las chicas no paran de reírse con mi vergonzosa historia de mi primer encuentro con el Tipazo.  Me hacen burlas y me dicen que ahora él ni tomará ese camino para evitarme.  Yo me río y les sigo la corriente, de todas maneras fue una experiencia nueva para mí y me la disfruté muchísimo.  Al regresar del almuerzo me comienzo a preocupar porque todavía no me han traído mi auto.  Que idiota soy, ¿cómo no le pedí el número de teléfono de la compañía que el Tipazo llamó, o su teléfono?, ¿ahora cómo rayos sabré cuándo me lo van a traer? me pregunto a mí misma.  Continúo trabajando tratando de no preocuparme pero se me hace difícil.  De pronto la recepcionista me entrega un sobre – Lo trajeron con tu auto – dice encogiéndose de hombros, le agradezco y se marcha.  Al abrir el sobre sonrío – Sí cumplió con lo que le dije – digo en voz baja al ver la factura, pero al ver el total me sorprendo, dice que la cantidad es cero.  Saco la llave del sobre y hay una nota amarrada al llavero que lee “Señorita de los zapatos diferentes, fue un placer poder rescatarla de su muy agetreada mañana.  Todos los gastos están cubiertos, pero quiero que me pague de otra manera.  Veámonos en el restaurante Villa Gianni esta noche a las 7pm…si no va lo entenderé, de todas formas dejarme ayudarle fue el mejor pago que haya recibido”.  Se me ha paralizado el corazón y una gran sonrisa se plasma en mi rostro.  Miro la hora y son casi las cinco así que apago mi computadora y salgo de prisa para evitar encontrarme con Sara y Tammy y me comienzen a hacer preguntas.

Al subir a mi auto todavía huele a su perfume,que delicia.  Aprovecho y me detengo en mi tienda favorita para comprarme un vestido quedándome entretenida mirando los accesorios.  Cuando subo al auto me doy cuenta que otra vez se me ha hecho tarde.  – Yo no aprendo – me digo y salgo volando.  Me ducho, me arreglo rápidamente, esta vez si soy cuidadosa al escoger mis tacones que hacen juego con  mi nuevo atuendo y salgo con mucha emoción a mi encuentro.  Al llegar, el estacionamiento está repleto y no encuentro dónde estacionarme.  Buscando un lugar veo el carro deportivo de color peculiar estacionado, siento un cosquilleo por mis piernas y el corazón parece que se me va a salir.  Me comienzo a desesperar porque no encuentro dónde caramba estacionarme.  Finalmente sale un auto y me puedo estacionar, el espacio es angosto debajo de un árbol, pero como mi auto es compacto no tengo ningun problema.

Al entrar me doy cuenta que no sé ni por quién preguntar porque no sé su nombre y no creo que pueda preguntar por Tipazo.  Miro para todos lados a ver si lo veo, desgraciadamente hay muchos hombres con el mismo tipo de barba que él y cómo nunca le he visto sus ojos se me hace mas difícil identificarlo.  – Señorita de los zapatos diferentes – escucho y me voltéo.  Madre mía que hombre más hermoso! grito dentro de mí.  Parece sacado de revista, sus ojos son azules y como su cabello es oscuro, se le ven mucho más llamativos.  – Hola – es lo único que puedo decir.  – ¿De prisa nuevamente? – pregunta sonriendo.  – No encontraba estacionamiento – respondo.  – ¿Puedo? – pregunta acercando su mano a mi cabello, yo respondo asintiendo con la cabeza.  Siento que juega con mi cabello y luego abre su mano para enseñarme unas cinco hojas.  ¡Trágame tierra otra vez! pienso.  En ese momento suena el localizador avisando que nuestra mesa está disponible.  La mesa está en una esquina haciendola muy íntima.

Después de pedir nuestras bebidas, él se me queda mirando hipnotizándome con sus bellos ojos azules.  – Creo que debemos introducirnos, a menos que quiera que la llame señorita de los zapatos diferentes – dice rompiendo el hielo y me comienzo a reír.  Si supieras el nombre que yo te puse pienso.  – Amanda, mucho gusto – digo extendiendo mi mano.  – Alexander, un placer – responde estrechando la suya.  Nos interrumpen para traernos las bebidas y de paso él pide el aperitivo.  – ¿Cómo quedó su auto? – pregunta.  – ¡Perfecto!  con el tanque de gasolina lleno – respondo haciéndolo reír.  – De verdad que le agradezco enormemente aunque no me dejó pagar la factura.  Espero me deje pagar la cuenta de la cena – comento.  – Yo la invité porque quería conocer a la chica que me alegra todas las mañanas, no para que me pague – dice haciéndome sentir bien.  – Pues me parece que llegó en el mejor momento – digo sin pensarlo.  – El mejor momento? – pregunta confundido.  ¿Y ahora qué le digo? me pregunto pero veo esos ojos y no me puedo aguantar.  –  A atreverme a hacer cosas diferentes, tal vez si nos hubiesemos visto anteriormente no estuvieramos donde estamos ahora – digo tomando un sorbo de vino.  – Recién me repongo de una situación difícil – añado.  -Entiendo – dice asintiendo con su cabeza.

Pasamos un rato muy ameno.  Por suerte no me pregunta nada sobre mi situación difícil, solo hablamos de temas “random”.  – ¿Te gustaría caminar? Este lugar está muy bonito – pregunta despues de pagar.   Seguro que quiero caminar, no quiero que esta noche termine guapo…pienso.  – Sí, me encataría – respondo, así que me da su mano y salimos agarrados de la mano del restaurante.  – ¿Te puedo ser sincero? – pregunta mientras estamos caminando.  – Por supuesto – respondo, nos detenemos y se pone en frente de mí caminando hacia el frente, yo comienzo a caminar hacia atras hasta que estoy pegada a la pared.  Su rostro está muy cerca del mío, sus labios casi rozan los míos.  – ¿De verdad que quiere hacer algo diferente? – pregunta muy cerca de mi…

Continuará…

 

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Tipazo – Capítulo III

No, no, no pienso cuando se está acercando y se estaciona detrás de mi auto.  No me hubiese cambiado pienso mirando para todos lados y cuando miro hacia abajo… ¡Oh no! mis zapatos son negros pero son de diferente estilo, que verguenza!  Estoy tratando de actuar como si no me hubiese dado cuenta que él está detrás de mí y camino hacia el frente de mi auto para poder esconder mis pies.  Escucho que él abre y cierra la puerta de su auto.  Madre mía que nervios pienso tragando fuerte.  – ¿Señorita, necesita ayuda? – escucho, wow me encanta su voz.  – No se preocupe, ya voy a llamar a una grúa.  Muchas gracias – respondo al voltearme.  Que guapo! pienso mirandolo de arriba a abajo rápidamente.  – Tal vez no hay necesidad de la grúa, ¿puedo revisarlo? – pregunta.  Lo veo tan bien vestido que me da pena que se vaya a ensuciar.  – No se moleste, no quiero detenerlo… – respondo pero me interrumpe.  – No es molestia Señorita, ¿puedo? – vuelve a preguntar.  – Está bien – digo quedándome estática escondiendo mis zapatos.  Lo observo mientras se sube a mi auto, ¡no puedo creer que el Tipazo está en mi auto!  Mi celular suena y es Sara, no le respondo pero le envio un mensaje “Por favor dile al jefe que voy tarde se me acaba de dañar el auto…¡estoy con el Tipazo!” escibo sonriendo y lo envio, enseguida me llama pero no le contesto.  Mientras, él está tratando de encender el auto. “¡Contestame!”dice el texto que me envia Sara haciéndome reír.

– Ya encontré el problema – escucho que dice y al subir la mirada se está sonriendo.  – Ven te enseño – continúa.  Argh!  va a ver mis zapatos! pienso y camino lentamente.  – Mira aquí cuando muevo la llave – dice señalando el indicador de gasolina, me acerco y su perfume huele delicioso.  – ¿Aja? – pregunto y veo que el indicador no hace nada.  ¡Trágame tierra! pienso.  Como estaba tarde se me olvidó ponerle gasolina.  Siento que me sonrojo, no sé qué decir, solo me quedo mirando el indicador sin parpadear.  – El problema es que no hay gasolinera cerca – dice mirando hacia abajo y veo que se queda confundido mirando mis pies.  Me doy cuenta y con un pie me trato de tapar el otro.  – Parece que andas de prisa…no te preocupes yo te ayudo a salir de ésta – dice y toma su celular.  Me separo del auto y vuelvo a caminar hacia el frente.  Él sale y lo escucho que da la dirección de donde estamos y la descripción del auto.  – Sé que este auto no está en la póliza pero es el auto de mi prometida… – comenta.  Lo miro con asombro y confusión.  – ¿Cuál es la dirección de su trabajo? – dice tapando el celular en voz baja para que no escuchen.  Otra vez sin parpadear le dicto la dirección y él se la dice al operador.

– Listo, ya vienen en camino para recoger el auto.  Si desea la puedo llevar a su trabajo – dice.  – No, como cree, aquí me quedo esperando.  Muchas gracias – digo pero en realidad sí me quiero ir con él.  – Por lo que veo usted salió de prisa de su casa, así que no es ninguna molestia poder ayudarle – reitera sonriendo.  ¡Que sonrisa! pienso.  – Por favor – dice asintiendo con la cabeza.  Suspiro y lo pienso por unos segundos.  – Okay, acepto pero solo por que en realidad me urge llegar a la oficina – respondo con un poco de pena.  – Muy bien – dice sonriendo y caminamos en direccion a su auto.  ¡Wow voy a subir al auto deportivo de color peculiar con el Tipazo! voy pensando.  – ¿Señorita, no va a sacar sus cosas? – pregunta cuando ya voy casi llegando a su auto.  – Disculpe, es que tengo una reunión muy importante y ya voy tarde – miento.  Saco mis cosas y camino hacia su auto.  Él muy caballeroso me abre la puerta  para que me suba, la cierra y camina hacia el lado del conductor.  – Amanda…tranquila…respira – digo mientras lo observo hasta que entra al auto.  Al encenderlo el motor suena impresionándome, pero al arrancar me impresiono mucho más.

Vamos en silencio, por mi parte, no sé ni qué decir.  Mis pensamientos están haciendo fiesta y no creo que pueda hablar coherentemente.  Con la esquina del ojo lo miro cómo maneja, se ve muy bien.  – Disculpe por la mentira que tuve que decir de que es mi prometida – se disculpa.  – Disculpa aceptada…pero me tiene que dejar pagarle – respondo.  – Está bien, yo le hago llegar la factura a la dirección de su trabajo – dice sonriendo.  Me sorprendo pero rápidamente le agradezco y escribo la dirección en un papel para dársela.  – No es necesario, ya me aprendí la dirección – dice sonriendo.  Nos quedamos en silencio el resto del camino, no sé que más decir y aparentemente a él no le interesa hablar conmigo.  Pero no lo culpo, con todo lo que ha pasado, ha de pensar que estoy loca.

Llegamos a mi trabajo, en parte siento alivio, ha sido una situación bastante bochornosa.  – Le agradezco enormemente por su ayuda – digo extendiendo mi mano.  – Fue un placer – responde estrechando su mano.  – Que tenga un bonito día – me despido sonriendo y salgo del auto.  – Hasta ahora ha sido perfecto, muchas gracias – dice sorprendiéndome.  Me sonrío, asiento con la cabeza y cierro la puerta.  Lo obsevo marcharse como una tonta hasta que desaparece de mi vista…

Continuará…