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Tú mi inspiración – Capítulo Final?

TMI5– Me gusta… ¿pero solo quieres esto? – pregunta sonriendo.  – Por ahora sí – respondo levantando una ceja.  – ¿Puedo ver tu servilleta? – pregunto.  – Es casi lo mismo, así que salí ganando de todas maneras – responde sonriendo enseñandome lo que escribió.  – Me gusta…serías el primero – digo sonriendo.  – No te creo – dice dudoso y sorprendido.  – Quédate con la duda entonces – respondo encogiéndome de hombros, no quiero dar detalles por ahora.  Por su mirada sé que estan pasando muchísimos pensamientos por su mente.  – ¿Nos vamos? – pregunto guiñando un ojo haciéndome la fuerte pero por dentro estoy que tiemblo.  – Como tú digas, ahoras estas tú a cargo del resto de la noche – responde.  – Rosie, la cuenta por favor – le pido.  – No te prepcupes va por la casa, no todos los días vienen personas famosas a este local, espero lo hayas diafrutado – dice mirando a Christian.  – Muchísimo, hace tiempo no me sentía tan cómodo en un lugar público, el ambiente y la comida muy exquisita – responde.  – Muchas gracias por el cumplido.  Bueno mi cielo, sigan disfrutanto.  Christian, cuidala mucho, Chiara es un tesoro – ella dice y nos abraza, le agradezco, nos despedimos y nos marchamos.

Cuando llegamos al auto él me abre la puerta.  – Espera – dice aguantando mi mano antes de entrar.  Se pega a mí, acaricia mi rostro y me besa, esta vez él abre sus labios y yo me dejo ir, mi corazón quiere salir expulsado de mi pecho, mis piernas se debilitan, siento que me voy a desmayar.  ¡Christian Hamill me está besando apasionadamente! – ¿Quieres que me detenga? – pregunta mientras me besa.  – No… – digo agitada.  Él me pega más a su cuerpo y me besa con mucho más deseo.  – Okay, okay, okay ya…debemos irnos – digo pegada a su boca.  – Okay…- dice respirando profundamente y nos subimos al auto.  – Te invito a mi departamento – digo nerviosa.  – ¿No quieres ir al hotel? – pregunta.  – Para lo que deseo que hagas prefiero que sea en mi departamento – digo con voz temblorosa.  – Chiara me interesas y bastante, quiero que me conozcas y me veas como cualquier chico, no como una figura pública…no te pongas nerviosa – dice acariciando mi mano.  Si supiera por qué son mis nervios…pienso.  Para tranquilizarme, él cambia el tema y comenzamos a hablar de mis habilidades al jugar billar.

– Mi departamento es pequeño y nada lujoso, pero es muy acogedor – le advierto cuando nos estacionamos.  – No te preocupes Chiara, te parecerá mentira pero no me gustan los lujos, yo amo lo que hago y no por la fama, es mi trabajo mi pasión – dice haciéndome reír.  – Es en serio, ¿por qué esa risita? – pregunta.  – Tu pasión te da muchísimo dinero, sin embargo la mía…- digo encogiéndome de hombros.  – Creo que eso cambiará pronto, después de esa exhibición muchos te van a reconocer – dice acariciando mi barbilla.  – Bienvenido a mi humilde hogar – digo al abrir la puerta.  – Encantador…como tú – dice tomando mi mano mirando alrededor.  – Huele delicioso, huele a tí – comenta sonriendo.  – Espérame aquí ya regreso, ¿deseas algo de tomar? – pregunto acariciando su rostro.  – No gracias, estoy bien ve tranquila, aquí te espero – responde.

Me ducho para refrescarme, estoy tan nerviosa, no puedo creer que él esté aquí en mi departamento.  ¿Pasará más de lo que decia la servilleta? El solo pensarlo me hace sentir deseos de vomitar otra vez.  Me pongo la blusa que me regaló y solo me pongo un panty que parece pantalocito corto.  Respiro profundo y salgo a la sala dónde lo veo mirando las obras que tengo en el suelo.  – ¿Te gustán? – pregunto, él se gira y me mira intensamente.  – Nena…estas hermosa – dice.  ¡¿Dijo nena?!  ¡¿Igual que en mi sueño?!  – Gracias Christian – respondo.  Se acerca poniendo su mano en mi cintura – Muero por hacer lo que quieres que haga…puedo? – pregunta, asiento con la cabeza.  Lentamente sube la blusa y se pone de rodillas en al suelo.  – Oh… me encanta – dice acariciando mi tatuaje, justo lo que quería que hiciera.  Estoy en las nubes y mi impulso me hace quitarme la blusa, sin importarme que vea mis senos ya que no llevo sostén puesto.  Mi tatuaje comienza desde debajo de ellos – Para que lo puedas ver mejor – digo agitada.  – Quiero besarlo – dice muy cerca de la piel.  –  Ahora vas a hacer lo que tú deseas – digo sin aliento.  De pronto no siento su respiración cerca, así que abro mis ojos y miro hacia abajo.  – De eso tenemos que hablar, ven – dice levantándose y me lleva al mueble.  ¿Qué? ¿Hablar? ¿Ahora?  Me pongo mi blusa y me siento, él se sienta del otro lado. – ¿A qué te referías con que sería el primero en besar la mariposa? – pregunta.  – Eh… soy una mujer conservadora, siempre he visto el cuerpo femenino como una obra de arte  y por eso mismo nunca se lo he entregado a un hombre – le explico.  El abre sus ojos de asombro – ¿Y por qué estas así y yo estoy aquí y esta noche ha sido tan intensa?…Bueno para mi lo ha sido – dice tocando su pelo.  – Porque  ni en mi servilleta no en la tuya decia tener sexo, solo tocar y besar el tatuaje – respondo sonriendo.  – Pero tus besos, tu cuerpo dice que quiere más – responde.  – Es que no tienes idea lo que significas para mi Christian – digo mirándolo directo a los ojos.  – Sí lo sé Chiara, créeme, estar aquí contigo es como un sueño hecho realidad…- dice pero me le abalanzo encima y lo comienzo a besar.  Ahora sí, en la intimidad de mi casa mi cuerpo tiene libre albedrío de sentir cada pulgada de excitación que Christian y este  momento provocan en mí…

Fin o Continuará…

Envienme un email o déjenme saber a mí Instagram estefania_avellan.  Ustedes deciden el destino de Chiara y Christian!

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Tú mi inspiración – Capítulo 4

TMI 4– ¿Tú me estas diciendo que eres fan de una de tus fans? – digo riendo.  – Si no me crees mira…en el email designado para las notificaciones, solo estan tus mensajes – dice acercandose para enseñarme en su celular.  Sentirlo tan cerca me provoca revivir el momento del beso en el auto así que ahora soy yo quien lo tomo por la barbilla y lo beso.  Mi impulso se revela haciendo que mi boca se abra un poco para poder besarlo como deseo, pero cuando siento que él se está dejando llevar también me detengo porque estamos en público.  Nos quedamos mirando por unos segundos – Tenía que comprobar que esto no es un sueño nuevamente – digo agitada.  – ¿Por qué te detuviste? – pregunta un tanto agitado.  – Porque si comienzo no voy a poder detenerme – respondo.  – ¡Madre mía, sí eras tú! – dice Michelle cuando llega y en muy mal momento.  – Hola Michelle – él la saluda sonriendo.  – ¡Y sabes mi nombre! – dice con emoción.  – Bueno ya hablamos por teléfono ¿recuerdas? – dice riendo.  Ella me mira sorprendida y se sienta – Chiara…wow… estás con él…¿lo puedes creer? – pregunta.  – Espérate déjame buscar una cerveza, me tienen que contar todo – dice sin dejar que le responda y se marcha a la barra.  – Explosiva – comento poniendo los ojos en blanco haciéndolo reír.

Cuando Michelle regresa ordenamos la comida y mientra comemos le contamos de nuestro encuentro la noche anterior y lo que él piensa acerca de mí sorprendiéndonos a ambas.  Mientras más habla, más crece mi libido y más sensible se siente mi cuerpo.  Dice que comenzó a notar mis posts porque entre tantos que recibe mi nombre le resaltó por ser tan diferente.  Poco a poco se fue obsesionando conmigo, ¿qué?…¿dijo obsesionando conmigo?… otra vez mi estómago se retuerce.  – Wow, wow Christian, wow – es lo único que Michelle articula, mientras me mira con los ojos bien abiertos.  Él se disculpa para ir al baño y ahí es cuando Michelle reacciona.  – ¿Loca, esto es de verdad? – dice haciendome reír.  – Oh sí, es real.  Él me lo comprobó – digo con emoción.  – ¿Te lo combrobó?…¿cómo? – pregunta casi gritando.  – Nos besamos – respondo sonriendo.  – ¿Qué?  ¿Con lengua y todo? – pregunta haciéndome reír mucho más.  – No…casi pero tú llegaste – digo entre risas.  – Pues yo me voy, esto no se da todos los días – dice sonriendo.  – No creo que pase nada – digo negando con la cabeza.  – Eh…Chiara…¿no te diste cuenta cómo él te miraba y hablaba de tí?… – pregunta, yo respondo encogiéndome de hombros y de paso mi estómago se retuerce nuevamente.  – Este lugar está muy chévere – dice Christian al regresar.  – ¿Quieren jugar billar? – pregunta.  – Yo me tengo que ir, mañana trabajo muy temprano.  ¿Me puedo tomar una foto contigo? – pregunta.  – Por supuesto – responde sonriendo.  Mientras les tomo las fotos me quedo embobada con él.  – Michelle antes de que te vayas ¿me tomas unas con Chiara? – pregunta, me encanta cuando dice mi nombre.  – ¡Por supuesto!  – ella responde tomando su celular.  – Ven sientate aquí – dice señalando sus piernas. Ahhhhhhhh!!!! grito por dentro.  Me siento y él me agarra por la cintura para pegarse más a mí.  Su respiración está cerca de mi cuello y mi cuerpo comienza a temblar involuntariamente.  – Ahora sí me voy, gracias por la fotos – dice Michelle dándole el celular, yo me quedo petrificada sentada en sus piernas, pero él tampoco me suelta.  – Mucho gusto Michelle, y sin faltarte el respeto, muy bonito tu tatuaje – le dice haciéndome tragar fuerte.  – Aquí la unica que tiene tatuaje es Chiara, ¿no le enseñaste tus autoretratos? – dice ella mirándome levantando las cejas.  – Adiós Michelle – le digo abriendo los ojos.  – Disfruten que la noche es joven – se despide y se marcha.

– Me mentiste – dice pegado a mi oído erizándome el cuerpo entero agudizando mi sensibilidad.  – Ya regreso – digo exaltada levantandome de sus piernas y voy al baño.  Madre mía esto está muy intenso, siento que voy a explotar por tantas emociones que estoy sintiendo a la misma vez.  ¿Ahora cómo arreglo la mentira que le dije? me pregunto pero a la vez recuerdo lo que dijo de que se vería muy sexy en una mujer.  Debe estar pensando en mi cuerpo pienso mordiendo mi labio.  Al regresar a la mesa me mira y no deja de mirarme.  – ¿Jugamos billar? – pregunto.  Él sonríe – Claro, me tienes que demostrar que eres mejor que yo, como pusiste en un comentario – responde haciéndome reír.  – Te dije que estaba obsesionado, ¿ahora me crees? – pregunta.  – No, no te creo – respondo de forma juquetona haciéndolo reír.  – Hagamos algo, escribe en un papel lo que tu quieres que pase esta noche si tu ganas, y yo escribiré lo que quiero que pase si yo gano…como motivación – dice con travesura.  Al principio me río pero me parece divertido así que asiento con la cabeza.  Ambos escribimos nuestros deseos en una servilleta cada uno y se la damos a Rosie para que las guarde.

Mientras jugamos nos seducimos, nos tocamos, me pongo en poses provocativas, lo miro de pies a cabeza.  El juego cada vez se hace más intenso.  – Chis – escucho que dice y cuando lo miro, está mirándome porque como estoy, la blusa se me ha subido y se ve parte del tatuaje.  – Espero ganar el juego – dice haciéndome reír.  – Pues mira a ver que vas a hacer porque acabo de ganar – digo a carcajada.  – ¿Qué? ¿ya se acabó el juego?… – pregunta incrédulo.  – Así me tienes que ni me dí cuenta – dice acercándose y besa mi mejilla bsjando a mi cuello para olerlo.  – Christian – susurro al sentir su labios cerca de mi piel.  – Estoy ansioso por saber lo que deseas – dice en mi oído.  ¡¡Madre mía!!!!!! grito pot dentro.  – Okay – solo puedo decir y me separo de el para buscar las servilletas.  Al acercarnos Rosie nos mira con complicidad.  – Ten léela…- digo dándole mi servilleta, al él leerla me mira con ojos brillosos…

Continuará…

 

 

 

 

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Tú mi inspiración – Capítulo 3

TMI Bar– Hola Chiara – saluda sonriendo.  – Christian – digo cuando por fin puedo respirar.  – Te traje un regalo – dice entregándome una caja.  – Conocerte fue el mejor regalo que me pudiste haber dado – digo sonriendo confusa tomando la caja.  – Ábrelo – insiste, así que sigo sus intrucciones.  Al abrirlo me comienzo a reír – ¿Una blusa? – pregunto entre risas.  – No todos los días Christian Hammil te regala una blusa – dice haciéndome reír a carcajada.  – Quería reponer la que manché – dice apenado.  – Muchas gracias, no tenías que hacerlo…¿cómo supiste mi size? – pregunto mientras la saco de la caja.  – Soy muy observador…especialmente con lo que me llama la atención – responde.  ¿¿¿Acaba de decir que yo le llamo la atención??? pienso alarmada.  – Eh… – digo con voz temblorosa porque me quedo sin palabras.  – Sí Chiara, quiero conocerte más – dice muy serio.  Siento que me voy a vomitar de la emoción, me tiembla hasta el cabello.  – Supongo que eso le dices a todas las chicas…pero bueno te voy a seguir la corriente, ya estamos por cerrar el museo, te invito a comer o tomar algo ¿qué te parece? – pregunto.  – Me parece bien, pero no tengo auto, vine en Taxi para que veas que soy una persona normal – explica.  – Bueno…Pepe nos espera, esta vez si tengo la llave en mi bolso – digo haciéndolo reír.  – Perfecto – dice entre risas y mientras termino de recoger todo, él se queda mirando mi exhibición y yo…en el espacio incrédula de toda esta situacion nuevamente.

– Pepe huele muy bien – dice al subirse en el lado del pasajero.  – Gracias – respondo y me comienzo a reír.  – ¿Me puedes pellizcar?…esto tiene que ser un sueño – digo negando con la cabeza.  – ¿Quieres saber si esto es verdad?…ven – dice acercándose tomando mi barbilla ¡y me besa en los labios! Mi estómago se retuerce, quiero vomitar otra vez de la emoción.  Y como ando sensible por culpa del sueño, siento las cosquillas del beso debajo de mi tatuaje de mariposa.  – Definitivamente es realidad – digo y nos quedamos mirándonos a los ojos, tiene la misma mirada que tenía en mi sueño cuando salí de las sábanas.  – Vámonos de aquí tengo hambre – digo cambiando la mirada y enciendo el auto, lo miro con la esquina del ojo y se está sonriendo.  – ¿Qué tienes deseos de comer? – pregunto.  – Eh…tu… – responde y mi celular lo interrumpe.  – Disculpa es mi amiga quedé con vernos en mi departamento, le voy a cancelar – le explico y respondo en el alta voz.  – Hola Michelle, tengo que cancelar.  Voy a comer con un cliente muy importante que quiere que le haga unas pinturas – digo al contestar.  – ¿Quien es, Christian Hammil que es tan importante y vas a cancelar? – pregunta de forma sarcástica haciéndonos reír.  – Yo no puedo esperar para saber como la pasaste en la noche con ese papasito – dice y la interrumpo.  – Michelle… – voy a decirle que la llamo más tarde pero Chrsitian me interrumpe.  – Sí Michelle soy Christian Hammil no ha sido mi intención interrumpir sus planes, pero si quieres, llega a dónde iremos a comer y entre Chiara y yo te contamos nuestra fabulosa noche…ah! y gracias por lo de papasito – dice sorprendiéndome.  Hay silencio entre los tres, él se está sonriendo con travesura, yo estoy con los ojos que se me van a salir y se escucha la respiración agitada de Michelle por el asombro.  – Te vemos en Rosie’s, llegamos como en media hora – le digo.  – Tú me estas jugando una broma…está bien llego como en 45 minutos – responde y termina la llamada.  – Parece que tu amiga se molestó – dice riendo.  – Creo que sí, a Michelle no le gusta que le hagan bromas así – respondo sonriendo.  – Espero que el lugar que escogí te guste, es el único lugar donde creo que vas a poder estar tranquilo.  Todos son bohemios y no hacen más que concentrarse en las artes – digo riendo.  – Perfecto, yo confío en tí.  Cuéntame más de Michelle, parece que es tu mejor amiga – comenta, así que el resto del camino vamos hablando de nuestras historias juntas.

Al llegar todos me saludan como es usual ya que nos tratamos como familia, es un pequeño Bar & Grill, pero el ambiente es tranquilo y la comida es deliciosa.  – ¿Todo bien? – le pregunto a Christian, tiene aspecto confuso.  – Es que hace tiempo no sentía esta tranquilidad, a todos lugares que voy me acechan como si fuera la última sensación – responde.  – Es que lo eres – digo encogiéndome de hombros mientras nos sentamos.  – ¿Christian Hammil? -pregunta Rosie, la dueña.  – ¡Bah! cantantes Victoria muy rápido! – le digo haciéndolo sonreír.  – Sí mucho gusto – responde educadamente.  – Me alegro que hayas tenido la oportunidad de conocer a Chiara, ¿sabes que eres la inspiración de ella en algunas de sus obras? – ella le dice.  ¡No Rosie va a saber que soy una loca obsesionada! pienso.  – No lo sabía, me siento muy honrado y yo también me alegro de haberla conocido – responde, haciéndome sentir muy bien.  – Rosie gracias por revelar quién es mi musa – digo sonriendo negando con la cabeza.  – Ya les traigo sus cervezas – dice ella riendo y se marcha.

– Así que yo soy tu inspiración – dice sonriendo.  – No te lo voy a negar…fan número uno – respondo riendo, ya no hay caso de que siga guardando lo que él es para mí.  Rosie nos trae la cervezas y lo noto que está pensativo.  – Gracias Rosie – le agradezco y se marcha.  – Yo no tengo un tatuaje en todo mi costado terminando en una mariposa cerca de mi área genital, aunque se vería increíblemente sexy en una mujer  – dice sonriendo haciendo que escupa el sorbo de cerveza que acabo de tomar y comienzo a toser.  – ¿Estás bien? – él pregunta dándome palmadas en la espalda.  – ¿Por qué me haces ese cometario? – pregunto cuando me repongo.  – Por las pinturas que quiero comprar – responde.  Sí, mis obras más preciadas son auto retratos pero de mi cuerpo – Oh no en esos utilize una modelo, mi amiga Michelle – respondo lo primero que viene a mi mente.  – Oh – dice confuso.  – ¿Y cómo supieste dónde encontrame? – le pregunto para cambiar la conversación.  – Memoricé la dirección cuando filmé el autógrafo, tenía que volver a verte, y más cuando pusiste el post en mi página y me di cuenta que tu eras la Chiara que siempre comentaba en mi página y que ansiaba conocer….

Continuará…

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Tú mi inspiración – Capítulo 2

Tu mi inspiracion2Voy caminando a su lado, con cada paso que doy voy cayendo en cuenta que estoy con ¡Christian Hammil quien me ayudará a abrir mi auto!  – ¿Cuál es su auto? – pregunta.  – Es el auto rojo que está allá – digo señalando con mi dedo.  – ¿El Mercedes? – pregunta.  – ¡Já, ya quisiera! Es el viejito que está del otro lado – respondo riendo.  Llegamos y efectivamente, las llaves estan aún pegadas al switch de encender el auto.  – Creo que tengo la herramienta perfecta – se da la vuelta y abre el auto que está estacionado al lado del mío.  – ¿Ese es tu auto? – pregunto riendo.  – Sí, alquilado por supuesto – responde mientras saca un gancho de ropa.  Luego lo observo mientras hace malabares hasta que logra sacar el seguro y abrir la puerta.  – Gracias por abrirme a Pepe – digo con emoción.  – ¿Pepe? – dice sonriendo.   – Es el nombre de mi auto – respondo.  – Fue un placer poderte ayudar despues del desastre que hice – dice mirando mi blusa manchada.  – No te preocupes, me siento honrada de que me hayas manchando la blusa, nadie pasa por una experiencia como éSta con Christian Hamill  – digo haciendolo reír.  – Soy una persona común y corriente Chiara – dice entre risas.  – Claro que eres una persona, pero una muy importante y reconocida – comento.  – ¿Ahora sí nos podemos tomar una foto? – pregunto.  – Por supuesto – responde sonriendo.  Ay Diosito , ay madre mía… pienso cuando se acerca a mí para tomarnos el selfie.  Aprovecho y me tomo muchas fotos con él, no parece molestarle, al contrario, parece que disfruta.  – Por último…un autógrafo – le digo tomando el primero papel que encuentro en el auto.  “Para mi fan numero uno , fue un placer poder ayudarte con Pepe…Cariños Christian Hamill”.  Lo leo con emoción – Ahora sí, deuda saldada – digo mirándolo a los ojos, él también mira los míos quedándome embobada.  – Disculpa es que no puedo creer que te conocí, que me manchaste mi blusa, que me ayudastea a abrir mi auto, te tomastes muchas fotos conmigo, tengo tu autógrafo en la parte trasera del anuncio de mi primera exhibición y te estoy mirando en vivo y en directo a los ojos – sueno como una tonta pero no me importa.   – El gusto ha sido mío Chiara – dice sonriendo y besa mi mejilla.  ¡Aaaaahhhhhh! grita mi yo interno.  Subo al auto y el cierra la puerta, bajo la ventana y le agradezco nuevamente.  – Ve con cuidado que ya es tarde – dice sonriendo cuando enciendo el auto.  – Lo haré – respondo y me despido diciendole adios con la mano.

Todo el camino de regreso voy sonriendo  como una boba recordándolo.  Cuando llego a mi apartamento lo primero que hago es entrar a las redes sociales, y pongo una de nuestras fotos en su página y una que tomé mientras trataba de quitar el seguro con el gancho de ropa “Literalmente mi héroe… Gracias por una noche inolvidable”.  Apago el celular porque sé que mis amistades van a comenzar a escribirme al ver este “post”, me ducho y me quedo dormida pensando en lo ocurrido durante todo el día, en especial en él.

– Eres increíble Chiara… – dice Christian cuando salgo por debajo de las sábanas.  – Tengo que pagarte por lo que me acabas de hacer nena – continúa mientras me voltea quedando encima de mí y comienza a bajar besando mi cuerpo, siento una electricidad por todo mi ser especialmente cuando se acerca a mi mariposa, un tatuaje que tengo donde comienza mi intimidad.  – Que bien sabes nena… -.  Doy un salto porque suena el despertador.  – Rayos…en el major momento del sueño vienes a sonar – digo apagando la alarma – Christian…que rico estabas en ese sueño…. – digo retorciéndome en la cama, me siento sensible desde la punta de los pies hasta la punta de la cabeza.  Enciendo mi celular y efectivamente tengo un sin fin de notificaciones en mis cuentas sociales como también mensajes de texto, así que los leo poco a poco mientras me alisto y tomo café.  Me ahogo y me viro el café encima cuando veo que una de las notificaciones es de Christian, la respuesta de mi post la cual lee “Un placer haberte conocido en persona finalmente Chiara”.  Me sonrío y lo leo nuevamente – ¡Sí! – digo abrazando el teléfono brincando como una desquiciada, me cambio y salgo con una emoción muy grande a mi exhibición.

No he dejado de pensar ni un instante en mi fabulosa noche y mucho menos en el sueño que tuve.  Esto me ha mantenido muy hiperactiva todo el tiempo, ya casi es hora de terminar y recién me percato que ni siquiera fui a almorzar. Pero ha sido otro exitoso día, gracias a Rafaela  tengo casi todas las pinturas vendidas.  Como mi estómago suena voy un momento a la tienda del lado a comprarme un café.  Mi celular suena así q lo contesto, es mi amiga Michelle.  – Ingrata no me has llamado ni has contestado mis llamadas y mensajes – es lo primero que dice.  – No he podido loca – respondo riendo.  – Me tienes que contar todo, vi tu post…¡no lo puedo creer! – dice casi gritando.  – Lo sé…yo tampoco lo creo, ¡en persona es más bello todavía, tiene una piel…y unas manos! Que me encantaría sentirlas en mi cuerpo .  Llega a mi apartamento para contarte todo en la compañía de unas cervezas, ¿qué te parece? – le estoy diciendo con travesura en voz baja cuando entro al museo.  – ¡Excelente, no puedo esperar! – dice con emoción, nos depedimos y termino la llamada.   Todavía hay varias personas en el museo observando mi exhibición, así que me repongo ya que mi mente se fue a viajar de nuevo a mi sueño fantaseoso por haber pensado lo que sus manos pueden hacer conmigo, acalorándome.  – ¿Esos cuadros estan de venta? – pregunta un chico vestido con ropa deportiva y una gorra señalando las pinturas de los desnudos .  – No por el momento, pero le puedo hacer unos a su gusto – respondo mientras pongo el café en una mesita.  – Gracias por la propuesta pero me gustan esos.  Ponga el precio…yo lo pago – insiste.  ¿Y éste que se cree?…pienso.  – Lo siento pero no estan en… – digo, pero me quedo sin aire cuando el chico levanta la mirada y me doy cuenta que es Christian…

Continuará…

 

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Tú mi inspiración – Capítulo 1

Tu mi inspiracionNo puedo creer que este día haya llegado.  Voy a presentar mi arte en una exhibición en un museo localizado en el centro de la ciudad.  Soy una persona de alma libre y después de hader trabajado con diferentes empleadores por fin decidí pintar y vender mis creaciones.  Vivo modestamente pero soy felíz estoy haciendo lo que me encanta.  Como todas las mañanas mientras desayuno entro a las redes sociales.  Aprovecho y hago un “post” de mi presentación y luego me entretengo viendo lo que mis contactos han puesto y los de las figuras públicas de quienes soy seguidora.  En especial mi favorito, siempre comento en los post que hace.  Y aunque me imagino que tiene una persona responsable de sus páginas sociales, cada vez que comenta o le da “me gusta” a mis comentarios me emociono.  Pero bueno…así somos los fans.

Llego al museo y me dan deseos de llorar al ver mis pinturas con un letrero que dice mi nombre.  La organizadora lo ha arreglado tan bonito que no puedo dejar de tomar fotos.  Antes de entrar a la exhibición hay un área donde hay un libro con mis memorias para que los visitantes lean y un video con mi biografía.  Añado una que otra pintura más las cuales estaba tentativa en presentarlas o no ya que son desnudos, pero la organizadora me dio el visto bueno para exhibirlas y me alegro porque son mis obras más preciadas.

Al final del día la curadora del museo se acerca agradeciéndome por el volumen de visitantes que recibieron gracias a mi exhibición.  Me invita a cenar, así que quedamos en encontrarnos en dos horas en un restaurante muy lujoso.  Me preparo con un poco de prisa ya que me atrasé por culpa del tráfico, pero al llegar me indican que ella no ha llegado todavía, de igual maneran me llevan a una mesa.  Hay bastante conmoción en el restaurante y cuando me voy a levantar para ver qué es lo que pasa llega Rafaela.  – Disculpa Chiara el tráfico está horrendo – se disculpa.  – No te preocupes yo llegué hace unos cinco minutos – respondo.  – Parece que escogí un mal día para venir a este restaurante, como que hay mucha algarabía – dice ella levantando las cejas.  – Para mi no es molestia, pero si quieres vamos afuera – sugiero.  – Sí mejor, para poder conversar con tranquilidad – responde, así que le avisamos a la chica que nos atiende y nos cambiamos de mesa.

La cena está exquicita, el vino está fabuloso y la pasamos super chévere.  Como ya es tarde y mañana tenemos que continuar con la exhibición nos despedimos y nos marchamos.  -¡Rayos se me quedaron las llaves en la mesa! – digo en voz baja al no encontrar las llaves de mi auto y regreso.  Entre la chica que nos atendió y yo buscamos, pero no la encontramos.  Pienso y pienso y recuerdo que salí de prisa de mi auto, tal vez las dejé adentro, pienso.  ¡Lo último que me faltaba! Tomo aire y antes de regresar al estacionamiento voy al baño.

Cuando salgo ¡Pas! me tropiezo con alguien bañandome con su bebida. – ¡Ay disculpa, ando distraída! – me disculpo.  – Al contrario, disculpame a mí, mira como te he dejado – responde.  Al levantar la vista me quedo sin aire, siento que mi corazón deja de latir y mi cuerpo comienza a temblar…¡es Christian Hammil, mi figura pública favorita! – No te muevas déjame traer servilletas – dice apenado.  Estoy pasmada mirándolo, así que respondo diciendo que sí asintiendo con la cabeza.  ¡Dios mío esto tiene que ser un espejismo! pienso perpleja.  – Ten…chis… de verdad discúlpame.  Estaba escondiendome del bullicio y de  las fotos… gajes del oficio – dice poniendo los ojos en blanco.  Y  yo que le iba a pedir in selfie con él, pienso.  – ¿Qué puedo hacer para remediar este accidente? – pregunta.  – ¿Que tal si te vienes conmigo? – digo lo primero que se me ocurre y rápido me avergüenzo por el doble sentido del comentario.  – ¿Cómo? – pregunta haciéndome reír.  – Necesito ayuda para abrir mi auto, he dejado las llaves adentro y está cerrado con seguro…digo usted tiene fama de ser muy ingenioso – le explico.  Él comienza a reírse – Pensé que iba a pedir un autógrafo o una foto – dice entre risa.  – Bueno por supuesto que te lo iba a pedir pero como precisamente de eso le estabas huyendo, pues se me ocurrió  pedirte el favor de que me ayudes – respondo encogiéndome de hombros.  – Con mucho gusto, salgamos por la parte trasera para que nadie nos vea, me han permitido cruzar por la cocina, ¿está bien? – pregunta.  – Sí, no hay problema – digo incrédula, ¿realmente esto esta pasando? me pregunto.  – ¡Ah! soy Christian mucho gusto – dice antes de irnos haciéndome reír.  – Sí, ya se tu nombre…fan número uno – digo con jocosidad – Mi nombre es Chiara mucho gusto – digo extendiendo mi mano, él me mira pensativo y me estrecha la suya.  – Ya sé, mi nombre no es muy común – digo sonriendo y escuchamos voces que se acercan, así que nos marchamos….

Continuará…